Caracas, Pórtate bien


Debo decir que comencé a escribir esto en una tarde muy calurosa de mayo en medio de una de esas congestionados regresos de los que somos protagonistas cuando vamos a casa.

Luego, se me ocurrió preguntarles a gente muy observadora y analítica ideas acerca de que escribir sobre nuestra amada y padecida capital, bajo la pregunta: ¿ Qué, en Caracas, era, ya no es y difícilmente volverá a ser? Ante la perplejidad de mis víctimas, se fué anulando la posibilidad de hacer una nota reclamante, pero nostálgica. Inclusive una gran escritora amiga me respondió: “Es que no quiero caer en equivocaciones tristes”.

Y será verdad. Caracas no es ni por asomo la ciudad más grande o complicada del mundo. Tan siquiera de Latinoamérica. Lo que sí me parece es que nos hemos quedado bastante atrás con respecto a atender realmente y a profundidad los padecimientos de los alterados ocupantes capitalinos. 

Pero definitivamente, las realidades son de quien las vive. Para la gente del interior, estar aquí (en el centro de los acontecimientos) es toda una bendición, un trofeo, un triunfo, puesto que albergan la esperanza de una vida de progreso y llena de abundancia que compartir con los suyos al regresar a sus lares.

Y yo sé de esa sensación… Porqué me fuí y regresé en varias oportunidades de mi niñez  por razones de trabajo de mi familia. Cuando ves a un lugar de temporada en temporada te das cuenta de manera más marcada de sus cambios, que no de su evolución por no caer en profundidades sociológicas que no me correponden.

Por ejemplo, cuando inauguraron el metro ya no vivíamos aquí. Por eso, de pequeños -bueno, yo- mi papá nos llevó en 1984 a recorrer el Metro de punta a punta, en esa oportunidad de Propatria a Chacaito que era hasta donde llegaba. Ese es el primer tramo terminado de la Línea Uno (Ahora se le dice así), y hoy día que soy usuaria de la Linea Tres me dió por recordar y extrañar un montón de cosas.

En ese entonces, después del aviso sonoro de cierre de puertas, al arrancar el vagón emitía tres notas, que los que hemos estado en el mundo musical conocemos como triada mayor… Eso ya no se escucha, ni siquiera si corrieses la suerte de montarte en un vagón vacío (cosa cada vez menos frecuente por cierto, por no decir imposible). El aire acondicionado era muy fuerte; si ibas a un recorrido largo era mejor tener un buen abrigo y el orden, la limpieza y la calidad de gente que veías montada allí era otra cosa… Educada, respetuosa. Hasta cierto punto gentil.

A partir de allí, puedo citar un millón de cosas más. cosas que nos harían llorar con el pañuelito en la mano. Pero eso no es lo que quiero. Mas bien, y por la fecha, quiero felicitar a nuestra ciudad capital por habernos sobrevivido estos 448 años.

Que se dice fácil… Y para ello, dejo el enlace de un video del responsable del nombre del blog, uno de los mejores caraqueños adoptivos que hemos tenido jamás, Jose María “Billo” Frómeta y la última canción en la que plasmó su amor irreductible a esta ciudad, “Caracas, pórtate bien” con unas imágenes realmente hermosas. ¡Disfrútenlas!

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