Los Placeres Nulos


A Jaineth Mendez

Hace algún tiempo hablando con una psicóloga con la que estudiaba, surgió algún tema relacionado con los “placeres nulos”. Yo, sin la mas mínima idea de a qué se refería, por curiosidad le pregunté y ella me dijo, ¿No has visto la película Amélie?. Debido a que mi ignorancia cinematográfica raya en una laguna enorme, no me sirvió el ejemplo para sacarme de la duda existencial.

Cómo muchas de las interrogantes con que me encuentro, me daba vueltas y vueltas en la cabeza. ¿Serán claves para felicidad? ¿Tendrá que ver con aquellas cosas que te dan paz? ¿Son regalos misteriosos de la vida? . En verdad, la respuesta es todas las anteriores… Y sigue leyendo para que te enteres de cómo lo descubrí.

En la siguiente visita al club de video, recordé el nombre de la película y al fin supe de qué se trataba. Es una extraordinaria pieza cinematográfica, muy artística y con mucho que extraer.

Su personaje central, que da nombre a la película, es una especie de heroína secreta y paladina de la justicia cotidiana. Más en su vida íntima y personal, una criatura dulce y sencilla que acaba enamorada de una ilusión que a lo largo de la trama se hace real.

Después de allí la vi no una, sino varias veces y al fin caí en lo que quería decir Graciela, la psicóloga. Al principio de la historia Amélie describe interactuando con el espectador de una manera muy particular a los personajes. Diría yo, tipo Saint Exupery en El Principito: Basado en sus gustos o placeres y disgustos.

A mi, por ejemplo, me gusta sentir la brisa en mi cara cuando manejo bicicleta; también un capuccino bien servido, un té verde con jazmín a las diez de la mañana, una tarde luminosa de cara al gran pulmón del Ávila (típica del mes de enero) y la música del renacimiento italiano y el barroco.

Adoro cómo me saluda mi mamá “Hola, ¿Cómo está la hija?” y de su melodiosa voz de mezzosoprano, ¡Ni hablar!.. Tantas veces me he preguntado, por qué no la heredé.

También la risa espontánea de cualquier niño, sobretodo si me la regala cuando lo saludo y si es de mi hermosísima hija, puedo decir que me derrito. ¿Y para qué sirve pensar o descubrir esto? Porque en el momento en que estés pasándola muy mal, puedes rápidamente despejar tu mente y corazón para sentirte mejor. Son nulos, pero no por eso poco importantes. Quizás muy económicos o únicos y particulares de cada quien. Es el equivalente a “My favorite things” que canta Julie Andrews en la Novicia Rebelde (The Sound of Music en inglés).


¿Te atreves a descubrir los tuyos? Creo que ganarás mucho terreno en conocerte más y en tener un salvavidas muy útil. ¡Si quieres me los comentas!

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