Muerto en vida



Te erizaste al leer el título “muerto en vida”. Esto se trata de algo distinto, es una gran reflexión que me ha dado justamente el vivir.

Y no es algo oscuro, dramático ni deprimente. Tampoco de películas de terror. Se trata de hacerte las preguntas fundamentales, de cuándo en cuándo en un tiempo preciso.
A veces sucede que proyectarnos hacia el final, pensando que ya el chance se acabó es bastante útil y por qué no decirlo, necesario.

Para los que estamos acostumbrados a manejar proyecciones es bastante sencillo. En los negocios que es mi profesión, es muy cotidiano. La gerencia personal, en cambio, es una cosa bastante seria. Sin embargo, que no espanten las complicaciones.
Hacer ese ejercicio, eso de ver qué pasaría si tu vida terminara hoy o si supieras la fecha exacta de tu partida de este mundo, es, según creo yo, muy necesario. Sobretodo, para evaluar las etapas de la vida. Mira cómo lo expresa Stephan Zweig:

“No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.

Pero no es una evaluación de esas tipo colegio. Maestra, ¿No pasé el exámen esta vez? Es para que tú mismo veas que rumbo quieres tomar y si te sientes a gusto con lo que estás haciendo. Algo sentido, algo de tu esencia… De ti, para ti.
Vamos creciendo, vamos cambiando. Puede ser que veamos el mismo cuerpo, la misma carita con algunas modificaciones de rigor. Pero siempre, aunque imperceptible, todos los días se da un cambio en nosotros.
Me sorprendí mucho de leer un comentario de una amiga que emigró y me dijo: “Esta ciudad me cambió.” Y me vino la interrogante… ¿Cómo no habría de hacerlo?. Ya lo he dicho otras veces: Lo único constante en la vida, es el cambio.
Pero a ver, retomemos: ¿Y para qué esto? Para qué la reflexión de la vida y la muerte, si no somos filósofos. ¡Pues para priorizar! Porque en seguida el ver como estamos viviendo y cómo el tiempo pasa sin que en verdad cumplamos nuestros sueños, estremece.
Uno de los muy buenos ejercicios es el planteado por  Stephen Covey, quien a través de un corto ejercicio narrativo nos induce a asistir a nuestro propio funeral. A visualizar nuestro entorno íntimo; a percibir y establecer el criterio si lo que nos imaginamos de ese momento nos gusta o no.
Otro que aborda ese tema muy bien es Paulo Coelho en “Verónika decide morir”. El personaje decide quitarse la vida, pero además de que su intento es fallido, igual se produce un daño irreparable que hace que sus días estén literalmente contados. En ese momento te preguntarías: ¿Qué voy a hacer esta semana, que es por casualidad la última de mi vida? A mi de cuando en cuando, me sale hacerlo.
Y es especialmente oportuno cuando otro año de vida te aborda y dices: ¿Qué me falta en verdad por hacer? ¿Qué meta debo cumplir antes de abandonar este plano? Pensar en eso, te aleja además de los temores. ¿Qué puede ser peor que morirse?
Yo si sé. Estar muerto viviendo. O sea, dejar que te lleve la corriente. Hacer las cosas por hacerlas. Ser arrastrado por la rutina. Que no haya ni un poquito de brillo en tu mirada, ni causar mayor impacto en donde estás.

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Por eso conviene desmitificar esa figura, para que dejemos atrás esos miedos que estorban por encima de todo. Deja de lado lo que no te funciona y retoma de una vez lo más importante: Nuestra felicidad.
En alguna ocasión me ayudó mucho ver una obra de teatro llamada “Hoy amanecí con ganas de morirme“. Hay muertes que dan gracia. Hay otras profundas y reflexivas. Pero la nuestra… Es algo que debe ocuparnos de vez en cuando.
Y dime: ¿Qué harías hoy si supieras que vas a morir mañana? Espero tus comentarios …

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33 Replies to “Muerto en vida”

  1. ¡Hola!
    La verdad, yo no hace mucho, cuando iba de camino a por unos resultados médicos me hice esa pregunta. Y lo único que me vino a la mente, no son cosas que quería hacer…sino cosas que ya no querría hacer nunca. Me di cuenta, como bien has resumido en tu título, que estaba muerta en vida. Desde ese día, empecé a valorar la vida y a priorizar. Creo, que es una pregunta que todos deberíamos hacernos.
    Me ha gustado mucho el post, gracias por compartir.
    ¡Un abrazo!

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  2. Gracias por comentar y un placer conocerte querida Mirela. Interesante la circunstancia que te llevó a la selección de no hacer sino lo que te gusta. A eso lo llaman “me cayó la locha”, no sé si hayas escuchado tal expresión. Seguramente ahora vives mejor y feliz. Un abrazo

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  3. Hola!!
    Pues nunca he parado a pensar. Dejaría mucho por hacer, no puede ser ahora, sería mi última pensamiento, jajaja.
    Lo que haría si supiera que es mi último día sería estar abrazada todo el tiempo a mis hijos. Eso es lo q haría…
    Besos!!

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  4. Jo, la verdad que es una reflexión muy profunda, y, desde luego, un ejercicio interesante para realizar con uno mismo; creo que este tipo de reflexiones permiten hacer numerosos análisis de lo que hemos hecho y lo que hacemos y cómo y porqué lo hacemos… y sacar de ello muchas conclusiones útiles.

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  5. ¡Hola, Sheila!
    Un artículo muy interesante. Es necesario pensar que si o si, nos moriremos algún día. Por eso, hay que ser feliz y disfrutar cada minutos de nuestras vida, dar gracias por lo que tenemos y las personas que nos rodean.
    Hace poco he leído el libro de “El arte de no amargarse la vida” de Rafael Santandreu, donde en uno de los capítulos trata el tema de la muerte. Explica que el miedo a la muerte es algo irracional que nos nos beneficia a nivel personal. Esta sociedad ha creado un tabú alrededor de la muerte, proceso natural por el cuál todos tenemos que pasar. Un tabú que hace que muchas personas mueran en vida y no sean capaces de disfrutar el privilegio de estar vivos y levantarse cada día.
    Muchas gracias por el artículo.
    Un abrazo 🙂

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  6. Hola Karina, gracias por comentarme. Que bella conexión debes tener con tus hijos y que maravilla tenerlos así en caso de que nos llegue… Pues tu sabes. Es verdad que la vida es aquí y ahora… Sin embargo, este ejercicio es muy útil para decantar lo que no es importante. Un poco de él, no te hará mal. Un abrazo

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  7. Hola. Me ha gustado mucho leer tu reflexión, sin duda de vez en cuando tenemos que hacernos ese tipo de preguntas para saber si estamos tomando el rumbo correcto o adecuado, o si estamos haciendo lo que realmente nos hace felices. La verdad es que es una pregunta muy difícil, aunque estoy segurísima de que pasaría mis últimos momentos con mis seres queridos. Besos.

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  8. Que haría hoy, seria chévere saber ojala con muchos días de antelación, tengo tantas cosas empezadas que si me lo dicen de sopetón, me moriría muy preocupada por todo el revoltijo que tengo, así que espero que el día que llegue sea una sorpresa para los que dejo atrás.

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  9. Hol Zen gracias por tu comentario. Si creo que todo esto es de final de filosofía. Pero como Karina dice, tampoco hay que pensarlo tanto como para que no nos deje vivir. De cuando en cuando lo hago. Y no me ha ido mal

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  10. Gracias por tu hermoso comentario Marta. ¡Agradecer! Es fenomenal cuando inviertes tu energía a observar la vida y agradecer cada detalle que nos da. Nos da un tránsito más placentero. Me gusta esa referencia bibliográfica. Lo voy a buscar, pues el planteamiento es interesante. Un abrazo

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  11. Hola María, gracias por comentar. Si, como dijeron por allí ojalá tuviésemos la precisión con hora y todo para elegir. Creo que como tú, al menos estaría con mi familia. Buena idea de hacer una lista de lo que nos falta por hacer, antes de partir (Creo hay una película de eso y todo)

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  12. ¡Vaya Sheila!

    Es algo que hago muy a menudo … también se lo leí al gran Stephen Covey, con su gran best seller “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”
    Con esta pregunta ¿Qué harías si te murieses en un año, en un mes, en un día? he aprendido a superar mis miedos y a vivir la vida aquí y ahora.

    El libro tibetano de la vida y de la muerte, también ha sido una recomendación muy importante en mi vida.

    Por curiosidad ¿Con qué edad te planteaste en serio esta pregunta? Yo lo hice con 40 años.

    Gracias por invocar algo tan importante

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  13. Hola, Sheila.

    Uh, yo también he imaginado muchas veces quiénes irían a mi funeral. Si será concurrido o no. Si llorarán o no. Si tendrán algo bueno que decir de mi. En fin…

    La idea de la muerte me acompañó por muchos años, llegó a ser una obsesión.

    Pero la verdad, es que ahora no sabría qué hacer si supiera que todo se acaba mañana. Creo que no es mucho tiempo para hacer algo importante. Lo único que quisiera, es que mis seres queridos no sufrieran con mi partida. Nada más.

    Saludos 🙂

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  14. Vaya Sheila una pregunta que al leerla estremece, porque tal como decía mi padre, un venezolano autóctono, “la vaina no es morirse, sino el tiempo que uno dura muerto”. Y al leer tu pregunta solo puedo pensar en los que se quedan llorando por mí, aunque en realidad solo se viene a mi mente mis tres hijos, el resto también podrá vivir sin mí. Y el mismo Paulo Coelho lo dijo “morir hoy es tan grandioso como morir mañana”, o algo así, y si muero mañana me queda la satisfacción de que hoy amé profundamente, tanto así, que alcanza para que me recuerden por muchos años. Saludos.

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  15. He pensado varias veces en ello, lo cierto es que las enfermedades graves me dan mucho miedo y siempre reflexiono sobre si de verdad estoy aprovechando mi vida y haciendo lo que realmente quiero hacer. Si que estuve “muerta en vida” hace unos años, pero eso se acabó. Hace tiempo que decidí y hacer aquello que me gustase y me llenase por dentro y sobre todo dejar de hacer aquello que no me aportaba nada.
    🙂

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  16. Hola Sheila, definitivamente es muy importante hacer un stop en el camino y hacernos estas preguntas que mencionas, aunque ya sabes que también es cierto que los seres humanos le tenemos miedo a la muerte, o a pensar en ella. Pero entender el pasado, lo que hemos vivido y la manera en que lo hemos hecho es clave. Luisa

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  17. Hola Sheila, justo hace bien poco realicé un video hablando de la importancia del sentido y signifado en nuestra vida y uno de los ejercicios para saber qué rumbo queremos tomar es situarnos al final de nuestros días, para tomar las riendas, para tomar consciencia de qué dirección queremos tomar.
    “lo único constante en la vida es el cambio” A mi me gusta decir que la vida es un camino de transformación, para mí quiere decir lo mismo y es que cuanto más consciente te haces de esto menos miedo tienes a los cambios, al saber lo que implican y al crecer y aprender siempre.

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  18. Gracias a ti Ana. Creo que lo pensé así a mediado de mis treinta, por un ejercicio de una dinámica de un seminario que hice. Y te quedas pensando… ¿Y si de verdad esta simulacion fuera verdad? Y comienzas a tomar decisiones sobretodo en la parte de aquellas cosas que no te cumpliste… Esa es la parte genial

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  19. Hola Thania. Bueno, que cool que ya la obsesión pasó porque allí si surge el efecto contrario. No soy bruja ni nada, pero creo que las que andamos en este proceso creativo casi todo el tiempo, vivimos mejor e intensamente. Un abrazo

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  20. Gran decisión Nana. Dejar de lado las cosas que no nos aportan requiere a veces de valentía y te somete a la incomprensión de muchos. No obstante el rescate de los mmentos de plenitud y felicidad es lo que hace una gran diferencia. ¡Éxito!

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  21. Hola Luisa, gracias por tu comentario. Hay que desmitificar el hecho de morir. Yo pienso que debemos trabajar por verla como lo que es. Un momento de nuestra vida. También creo que probablemente no es el hecho en sí sino sus circunstancias. O sea, cuando dejas de respirar es un momento… Las razones por las que sucede eso, es el detalle. Así, probablemente querríamos estar es lejos de enfermedades, accidentes, bombas o toda clase de cosas trágicas. Y eso está bien. Como dices la revisión es muy necesaria y te lleva a cosas cada vez más productivas.

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  22. ¡Claro! Desde el punto de vista de transformación, hay algo que nace en ti todos los días y otra cosa que muere. Ese término es genial. Se nos caen las hebras del cabello, algunas células, las neuronas, las uñas que cortamos… O sea, todo el tiempo hay un “cambio en la piel” lo veamos o no. Que bonito concepto trajiste aquí. Prometo escribir pronto de eso. Muchos saludos y gracias por comentar

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  23. Me encantan los debates de la vida y la muerte. Yo esta pregunta me la he hecho muchas veces a lo largo de la vida, creo que la primera vez que la hice tenía unos 12 o 13 años (o así) cuando murió mi bisabuela. En casa hablar de la muerte nunca se ha hecho con temor yo pesar, siempre se ha hecho de manera natural.

    Quizás por eso, yo la veo como un paso más en mi vida y me encanta evaluar que si hoy muriera, lo haría sin preocupación alguna y sin pena por los que quedan, porque sé que estarán genial, no tan bien como conmigo, pero sabrán llevarlo de la mejor manera 🙂

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  24. Muy interesante esta profunda reflexión y que además me parece muy necesaria. Vivimos a veces como si nunca fueramos a morir, pensando que mañana ya tendremos tiempo para hacer aquello que soñamos y nos gusta, pero ¿y si no fuera así? ¿por qué malgastar la vida de esta forma? Por eso hay que vivir al máximo y haciendo lo que queremos realmente

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  25. Hola! Me ha gustado mucho leer esta reflexion, totalmente de acuerdo a veces estar muerto en vida es algo que no nos damos ni cuenta, seguimos la corriente y lo que hacen otras personas pensando que es lo correcto y lo que verdaderamente queremos sin siquiera preguntarnos: que es lo que me gusta hacer? como puedo ayudar a los demas y generar un impacto positivo? realmente soy feliz haciendo lo que hago?
    Mas personas deberian abrazar el cambio!!

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  26. Hola Gabriela. Que bueno que pasaste por aquí. Bueno, en efecto concuerdo en lo mismo que dice nuestra Madre Teresa. El que no vive para servir, no sirve para vivir. Sin embargo hay muchos que aún están de autómatas y no se atreven si quiera a rozar las posibilidades de hacer algo diferente. Y la madurez me ha enseñado a respetar los procesos de cada quien. Si son muy cercanos, oro para que encuentren pronto su real camino y me muestro en disposición de apoyar. Si no, lo dejo pasar. Un abrazo

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  27. Hola Diana! Claro, si te la has hecho varias veces sin duda no podemos sino esperar que hayas focalizado tus pasos ya vivir intensamente y eso se nota a leguas. No sólo es lo que escribes sino lo que dejas entrever detrás. Y lo mejor es que sabes lo significativa que eres para tu entorno y les profesas amor pero sin apegos. Un abrazo

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  28. Hola Cami! Si, la postergación es una enfermedad terrible. Y lo peor es que lo que desplazamos no tiene tanto que ver con los demás como contigo mismo, al menos en un mayor porcentaje. De paso , he hecho actividades donde me lanzo a la calle a preguntarle a la gente cuales son sus sueños y la mayoría se queda en blanco. Otros hablan de sus hijos. Yo les digo, si se gradúan o se casan esos serian los sueños de el… Y los suyos? Allí se quedan sin saber que hacer ni decir. Es todo un tema. Gracias por comentar

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  29. Hola Sheila,

    te agradezco esta reflexión y también las de los comentarios anteriores. Yo no pienso muy a menudo en qué haría si supiera que me voy a morir mañana. En cambio sí trato de hacer lo que quiero en cada momento (evidentemente manteniendo el respeto hacia el resto) y siendo consciente de todo lo que estoy viviendo en cada momento. De si estoy orgullosa de mi comportamiento y de qué puedo cambiar la próxima vez para sentirme mejor.
    Me quedan mcuhas cosas por hacer que me encantaría y ahora mismo no son accesiles, pero lo que está ahora en mi mano, trato de hacerlo y vivir acorde con ello.

    Un abrazo, y de nuevo gracias por esta reflexión!
    Elena

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  30. De nada Elena. Estar aquí y ahora es una cosa titánica e importante en verdad. Qué bueno que lo has logrado. Así que premeditadamente o no, estás viviendo de una manera intensa y cómo muchos deberíamos… y pocos logramos (me incluyo) . Un abrazo y gracias por comentar

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