¿Blogger yo?

Siempre he pensado que no existen las casualidades. Por eso te contaré aquí cómo me hice blogger.
En el transcurrir de mi vida hubo una evolución sencilla. De los diarios personales a las cartas y de allí a los formatos digitales. Mas no fuí la única que sufrió esa transformación. Es un signo de los tiempos y tal vez del cambio de era y del milenio.
Creo que llegará el momento en que los niños van a aprender a escribir primero en dispositivos digitales que con su puño y letra.
Yo pienso eso modificará para siempre ciertas neuronas y la sinapsis que hacen… Y eso perdurará durante generaciones.
En fin de las monografías pasamos a los papers y de las cartas de amor a los emails o emoticones con comentarios de facebook. Hay personas con las que tenemos contacto más a nivel virtual que físico. Y no es bueno ni malo. Sólo es así.

 

Siempre es bueno decir que haces algo bien.

En fin, todos mis amigos saben que escribo “bonito”. Y como se me daba bien  de toda la vida, soñaba despierta acerca de la posibilidad de publicar un libro alguna vez.
Por eso, en alguna experiencia vivencial de esas de potencial humano donde te confrontan con el hecho de que eres finito, te llevan a una hipótesis muy interesante: “Si supieras que tu vida se acabará en una semana, ¿Qué harías? ¿Cuál sería tu legado?“. Allí me dije, Oh Di-s, ¡no he escrito el bendito libro!”
Así que , sencillamente como en un instante y basada en alguna experiencia escribiendo sobre gustos y placeres me dije: Si lo que quiero es inmortalizar las ideas… ¿Por qué no puedo hacerlo en un blog?

Vibrando en la frecuencia y abriendo posibilidades.

Así fue pasando el tiempo y no lo tomé demasiado en serio; era inconstante, había montones de cosas que me dispersaban y siempre había excusas “buenas” para no seguir escribiendo.
Pero el destino me tenía una gran sorpresa. Entablé una bella amistad con una profesora y su hija Rosángel Aguirre trabajaba como coordinadora de desarrollo de contenidos on-line de un proyecto en España. Era un portal digital que se trataba de vender soluciones de gestión administrativa a pequeñas empresas.
Solicitaron redactores creativos y mi amiga María Teresa (a la que dediqué el post anterior) me escribió y me dijo: Tú puedes dedicarte a eso… ¿Y qué tal si lo intentas?
Y ese fue un romper de celofán… No sé, ese ruido que se produce cuando los niños abren un regalo de una manera apresurada, emocionados por lo que van a ver. También como cuando Alicia, la del país de las maravillas atraviesa el espejo y tiene contacto con el mundo paralelo.

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Fueron sólo cinco meses muy intensos, avocada a aprender, a ser de las mejores. Todo muy rápido. A pesar que la diferencia horaria me pesaba bastante lo di todo.
Pues si… Insospechadamente lo logré.

Cuando pones toda la energía y pasión en algo que quieres, por lo general ¡lo logras!

 

Esto me gusta mucho. ¿Se podrá vivir de esto?

¡Claro que si! Sin mayor estudio científico sé que esta es una de las profesiones digitales emergentes de más crecimiento, puedo certificarte que así es.
Así, entre otras muchas ideas puedo resumirte mi aprendizaje. Lo principal que debes saber es que cuando se redactan textos, a nivel de contenidos nada es “inocente”. Al menos no debería serlo.
Los colores, la disposición de la información, el lenguaje usado… Todo obedece a una estrategia que uno o muchos están ejecutando para captar la atención y llevarse la reacción de un posible cliente.
Entonces,  es del cielo a la tierra el escribir porque estás saturada de ideas y te provocó hacerlo que el ejercicio profesional de un redactor, con clientes que esperan un producto de calidad en tiempo record y además impecable.
También se formulan metas y debes demostrarle que se están cumpliendo a cabalidad, que hay una diferencia entre el antes y el después de haberle gestionado el contenido que quería. No valen excusas… Si hay un área en que se pagan por resultados es esta, aunque la responsabilidad de cumplirlos de acuerdo a lo esperado no sea totalmente tuya.  Es un fenómeno complejo, pero de igual manera siempre se está midiendo.

Pero que la formalidad no te espante.

Porque todo se aprende en la vida. Adquirí una experiencia inigualable y ahora la pongo en práctica para muchas cosas. Escribo artículos en colaboración para diferentes portales, y así sigo activa y retándome a mi misma a ser mejor.
Y aún cuando ya la cosa fue más seria, mientras participé en ese proyecto, igual lo disfruté porque hace tiempo aprendí que de eso se trata la vida. De gozarte cada senda y lo que vives en ella.

En mi próximo relato te voy a contar los mejores blogs que he visto últimamente y las cosas fantásticas de esos colegas. Si me quieres recomendar alguno para hacer esa reseña a cuatro manos, ¡Adelante! Prometo que los leeré.

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2 Replies to “¿Blogger yo?”

  1. Aunque me encanta leerte, en esta oportunidad sentí que lo que me gusta es “leerme” en tus escritos. Esa identificación que siento por lo general con tus relatos, me sorprende… decir una vez más que encantó, ya sería trillado… pero la verdad es que siempre me quedo a la espera de la próxima publicación…

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  2. Qué bueno… La identificación es el máximo premio que puede tener un escritor. Saber que alguien más ha pensado o sentido lo mismo es un gran alivio. Nos da la sensación de que no somos tan extraterrestres (risas). Gracias por leerme y seguirme

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