Sopa de Pollo Caliente para el Alma


A mi madre, la Señora Lucy

La cocina es un arte y más que eso es magia, Punto. El hecho de poder transformar una serie de ingredientes en una cosa que reconforta, alimenta y deleita paladares es algo que, aunque se aprenda, si no le imprimes el alma allí no obtendrás los mejores resultados.

Y yo hace tiempo entendí, codeándome entre fogones -de la familia y de los sitios donde he trabajado- que si quieres saber las habilidades culinarias de alguien, le puedes pedir que haga una buena sopa y allí verás. A veces lo simple reta muchísimo más nuestros conocimientos que otras cosas que en principio lucen más complicadas.

Eso lo aprendí en los restaurantes.

A veces llegaban jóvenes, muchachos con muchos cursos o egresados de academias culinarias. Con impecabilidad y alto ego algunos. Otros con una actitud un poco más normal. Comenzaban a trabajar y sólo de ver y degustar la comida que le hacían al personal, era suficiente pista para mi para adivinar si se quedarían y  si en verdad querían dedicarse a la gastronomía o seguían el furor de la moda. Los jefes de cocina les tenían un poco más de paciencia. Probaban, probaban y probaban a los aspirantes. Yo, como docente sé que es imposible enseñar si discípulo no está dispuesto.

Cuando quieres saber de algo, con la simple observación y experimentación avanzas bastante. Yo soy tan sólo una curiosa de ese proceso de transformación, ese que comencé a percibir cuando tenía ocho años. Sucedió mientras mi mamá resolvía una liosa llamada telefónica e intentaba a la vez terminar un goulash de carne. La ayudé y allí quedé prendada de la cocina.

Cosa peculiar. No recuerdo cuándo o cómo aprendí a leer. Tampoco mi proceso de traducir las “bolitas” de la notación musical de las partituras. Pero si recuerdo vívidamente cuando me enamoré de la cocina. Y luego, mucho más tarde en mi vida lo llevaría más lejos que una simple afición.

Fue una época bonita. Cuando me animé a encargarme del cafetín de la escuela de música donde estudié, no sospechaba que ese talento, que considero en gran parte heredado, me llenaría de tanta satisfacción. Mis clientes aún me recuerdan y extrañan. Y yo fui muy feliz de atenderles y ver cómo las cosas realizadas con amor no pueden sino conducir al placer.

Laura Esquivel en un texto hermosísimo que después se hizo película, nos mostró que todo puede explicarse a través de la cocina. Mira lo que dice Tita acerca de cómo comenzó a sentir el amor.


Y no es en verdad lo único. Yo en realidad creo, porque así lo he experimentado, que con la comida puedes lograr un sin fin de sensaciones. Tal vez por eso el título de este post robado de un famoso libro muy popular en la década de los noventa.

No era un libro de cocina ni mucho menos. Fueron pequeñas historias hechas para que el lector se conectara con la alegría, la esperanza, la ternura y un montón de cosas más. Un texto de estilo autoauyuda que luego tuvo muchas ediciones y hasta donde sé, varias partes. ¿Quieres lograr cosas así? Te diré mi receta.

Sopa de pollo inolvidable

Es realmente un cliché decir que el ingrediente principal es el amor. Pero también es una verdad del tamaño de un templo y por eso no puede dejar de decirse. Y no sólamente al cocinar una sopa de pollo. Realmente es la impronta que todos deberíamos tener en la vida.

Dicen que la sopa de pollo es altamente recomendada para quien intenta curarse de estados gripales y cualquier malestar. Yo lo que creo es que nos remonta al cuidado de las abuelas, a ese cariño que llegaba cuando de niños no nos sentíamos bien.

Entonces, probablemente no sea la diferencia la preparación o los ingredientes. Sino conectarnos con ese sentido de la vida en que todo va a pasar. Porque la vida es un contínuo. Nada es estático, todo transcurre y es una transición hacia algo más. Sólo es cuestión de fe.

Un buen caldo de pollo es hecho con la parte donde está la sustancia. Suele decirse carapacho y si no eres muy ducho en las artes culinarias, pues es la parte opuesta a la pechuga. Cómo algo tan pequeño suele tener tanto sabor, aún hoy para mi es un misterio. Si no lo tienes, pues tendrías que apoyarte en caldos hechos con la cocción de vegetales y poner cualquier otra presa del pollo ya sasonada a cocinar en él.

Eso si, requieres de una vez poner las hierbas dentro de esa cocción. Un hermoso y fresco ramillete con cebollín, cilantro, hierbabuena y cuanta cosa te parezca le de gusto y aroma. Lávalos bien y haz una especie de amarre o bouquet. Luego se lo sacas para que puedas servir la sopa con facilidad cuando esté lista.

Después de eso y para que sea vistoso maneja los colores de las verduras. Debe terner un tubérculo blanco y dos o más de la gama de los amarillos. Por eso es que suele ser papa, apio, auyama y zanahoria. Los tubérculos amarillos tienen también un toque de dulzor. Y a las sopas estos contrastes les va muy bien. Incorpóralas en orden de dureza para que todas queden en su punto cuando esté lista la sopa. Primero las que necesitan mas cocción y de último las que se ablandan rapidito.

Ve probando. Percibe cómo van cambiando los sabores cuando vas incorporando las cosas. Eso va a favorecer que consigas tu propio sabor y sazón. Simplemente disfruta el recorrido. Cuando tengas el resultado final te vas a sentir muy orgulloso.

Y toda torta tiene su guinda: En este caso es el cilantro fresco picado de manera menuda. Cuando las verduras estén blandas y tenga el caldo el sabor que querías es hora de ponerlo. También puede combinarse con la parte verde del cebollín. Dejas hervir dos minutos y apagas el fuego.

Si después de todo esto, no tienes a media casa metida en la cocina hay cosas que ajustar. Si vives solo, es posible que algún vecino te toque el timbre y qué casualidad,  pasaba por allí para saludar.

Como ves, no es el qué sino el cómo. Y compartí contigo mucho de los trucos que no dicen los mejores recetarios de cocina.

Si quieres la receta clásica, con ingredientes, medidas e instrucciones escríbeme y con todo gusto te la doy. Aún no tengo la de la felicidad, pero si procuro tener muchos momentos felices.

Y cocinar me hace feliz, tal como mi mamá me enseñó.

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24 Replies to “Sopa de Pollo Caliente para el Alma”

  1. Definitivamente el ingrediente lo pones tu bien sea para un plato de comida, que el amor está presente allí o para tu vida, tú eliges que utilizar para llevar tu ser a la tranquilidad. Muy bueno Sheila. Me encantas!

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  2. Qué texto tan bonito y sentido! A mí también me gusta cocinar y recuerdo que, siendo muy joven, me di cuenta que el amor era el ingrediente principal de cada comida que preparaba, así como para escribir…. Seguiré leyéndote! Éxitos!

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  3. ¡Hola Martha! Muchas gracias por seguirme y desearme éxitos. Si, el amor es lo fundamental. Inclusive funciona para alguien que no tenga tantas destrezas. Así el plato no será “bonito” pero sin duda muy gustoso. Un gran saludo

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  4. Creo que en muchas familias siempre se recuerda a alguien, por sus exquisitos platos. En mi entorno la siempre mencionada por su infalibilidad a la hora de conquistar paladares es mi abuela. Por lo que al mencionar a su madre en la publicación. La recordé.
    Por otra parte la sopa de pollo, además de exquisita es muy reconfortante también durante estaciones mas frías para recuperar el calor etcétera.

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  5. Adoro cocinar Sheila porque me permite desconectar la mente. Además adoro las sensaciones (emociones) por lo que adoro probar nuevas recetas si son mundiales mejor como la japonesa, mejicana, italiana,etc…

    Recientemente he viajado a Asia [Tailandia concretamente] y cocinan muchas sopas, con verduras, pollo, especias y ¡¡mucho picante!! Aquí en España no estamos muy acostumbrados pero de momento no me ha dado por probar los insectos. Tal vez para la próxima !!

    ¿Cuál es la especialidad de tu país? En España es la paella, el gazpacho, y el jamón jabugo pero con AMOR todo es exquisito.

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  6. Gracias por comentar! Uy Ana, me la pones difícil. Bueno, en comida formal vamos a decir, heredamos mucho de las costumbres de ustedes. Tenemos un asado negro, al que llamamos muchacho por el estilo de corte de la carne, así como las arepas que a diferencia de Colombia son rellenas de muchas cosas. También por esa linea la cachapa, que es una tortilla de un maíz dulce pero que se ha dejado algo entera al moler en una masa. De muchos guisos y revueltos sacamos algo que llaman hallaca, que es navideño y de nuevo el maiz con una masa alargada envuelve un guiso muy gustoso con muchos tipos de carnes y vegetales que se sancocha en una hoja de plátano. Algo como un tamal mexicano pero amarrado de forma diferente. Nada, heredamos la diversidad de España… Y el buen gusto para comer

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  7. Me ha gustado mucho tu texto, quizás porque reflejas ese mundo de sensaciones que rodea la cocina. Quien no se ha metido nunca entre fogones no puede llegar a comprender qué se siente cocinando para otros. Siempre digo que yo cocino por amor, amor a mi gente. Por supuesto que se puede cocinar de forma mecánica, por pura necesidad de subsistencia, pero en los resultados se ve la diferencia.
    Me ha gustado mucho con que dulzura has ido desgranando como preparar algo tan sencillo como un caldo de pollo. En las cosas sencillas y cotidianas se encierra la fuerza de la existencia.

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  8. Hola, Sheila.

    Te cuento que me hubiera encantado tener habilidad para la cocina. Confieso que soy negada para eso y de tanta frustración al querer aprender y no poder, pues ya me da pereza meterme a una cocina a tratar de preparar algo (conozco mis limitaciones).

    Por otra parte, mi mamá es excelente cocinera. Tampoco es que sea su pasión, pero así lo haga con desgano, todo le queda delicioso. No hay comida más reconfortante que la preparada por mi mami. Así sea el plato más sencillo del mundo, siempre me sabe a gloria. Porque indudablemente, lo hace con mucho amor.

    En ese sentido, no hay restaurante gourmet que le gane.

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  9. ¡Gracias por tus elogios! Si, es la idea. Es que el sentimiento hacia la cocina se me sale por los poros, es así. Y lo mejor es que, esas cualidades que en mi ves también son tuyas porque si no, no las identificarías. Muchos saludos

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  10. ¡Hola Thania! Entonces si tienes esa herencia (como la mía), también puedes cocinar. Sin querer decirte cómo hacerlo, puedo decirte que lo que te queda a ti es entregarte. Jamás cocinarás como tu mamá. No seas tan exigente y dura contigo. Luego, es disfrutar el proceso. Después que supe me gustaba, me puse a probar y oler todos los condimentos, uno por uno… y entonces tenía la idea de a qué sabía cada cosa. Comenzar con cosas sencillas… pero que te gusten igual. Tal vez no te enamorarás, pero harás buenas cosas. Por ejemplo soy muy básica para los postres. Me da mucho nervio hacerlos, me estresa no poder saber que va a resultar, porque es un misterio. Entonces los hago poco. Yo sé que podrás. (Escribir es más complicado, créeme que si)

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  11. Sheila si transmites el amor con tus comidas como con tus palabra (y estoy convencida de ello), es probable que sea yo la que toque el timbre de tu casa. Me has hecho pensar en mi mami, en sus platos estrella, y en su costumbre de cocinar para hacerme feliz. Me has hecho añorar la paella del domingo, el aperitivo de los días de celebración y los huevos revueltos cuando venía mi primo de Puerto Rico. Todo esto, sin contar los platos típicos de mi tierra, Murcia, que mi mami cocina cada vez que vuelvo a casa. Las migas de harina de los días de lluvia, el caldero murciano para las comidas familiares, y el gazpacho y el zarangollo cuando llega el calorcito.
    A mi tu sopa de pollo me ha calentado el alma, gracias.

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  12. ¡Que belleza de comentario Sofía! Y ese es mi segundo nombre, es decir que nada es casualidad. Gracias en verdad. Que bonito ese sin fin de sensaciones. Espero que en verdad el destino haga que toques mi puerta. Un abrazo

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  13. Sheila, quq bonito. Transmites esas ganas de sentir el amor por la cocina. Y te cuento que la sopa de pollo es una de mis comidas favoritas de todos los tiempos. En mi país le decimos “levanta muerto”, porque te para al instante. Jaja

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  14. Me encanta la sopa de pollo que hace mi madre, no suelo hacerla yo, de hecho de sopas hago muy pocas, por eso me gusta descubrir que hay tan buenas opciones y alternativas para hacer algo tan rico como es una buena sopa de pollo hecha con amor y buen gusto. Gracias por tan buena receta 🙂

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  15. Hola! En definitva que el mejor ingrediente lo pone una misma cuando ama lo que hace, me encantó leerte porque al mismo tiempo me acordaba de mi madre, cuando con pocos ingredientes preparaba una comida exquisita y cuando le preguntaba que le habia puesto, su respuesta era “Mucho amor”.
    Excelente artículo, muchas gracias.
    Abrazos!

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  16. Hola, jajaja. Gracias. Si. Aquí también entenderíamos perfecto si dijeras “levanta muerto”. Aunque esa connotación viene más con el caldo que nos tomamos al día siguiente de una buena fiesta o parranda. Es genial, en verdad te sacude todo. Un abrazo

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  17. Hola Diana, ¡Mil gracias por tu comentario! Pues espero que te animes a hacerla. Yo también por factor tiempo estoy cocinando menos, sin embargo cuando hago una buena sopa, la porciono y la congelo. Puede durar en perfecto estado de dos a tres meses. Así que en esos días grises en que no tienes nada de ganas, la pones a descongelar y la calientas a bajo fuego. Te sorprenderás de los resultados. Inténtalo y me cuentas.

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