Un estilista de alimentos, ¿Qué hace?


A Liselotte Salinas

Seguro que te ha pasado en ocasiones que te consigues a personas muy particulares con un oficio en verdad super curioso. A mi justo me sucedió conocer a alguien para quién tuve la dicha de trabajar. Me dijo, hola, yo soy estilista de alimentos. Mucho gusto.

Aunque espero haber podido disimular mi cara de asombro o desconcierto, desde luego tenía que expresar mi curiosidad acerca de a qué se refería eso. ¿Me puedes decir que significa exactamente? Liselotte sonrió. “Claro, te lo voy a explicar”.

En verdad el detalle de la explicación no lo recuerdo. Pero si tuve la gran suerte de verla trabajar. Aprendiendo un poco más de una faceta poco conocida del área gastronómica.

¿Por qué existe un estilista de alimentos? 

Les describo un poco de qué se trata. Imaginemos que quisiera hacer ese recetario donde está desde luego la sopa de pollo tan gustosa que sacude todo

No sé tú, pero casi todos los libros de recetas que conozco tienen fotos, imágenes o dibujos. Así , tengo dos opciones. O veo en internet las fotos que sin pagar derechos de autor pueden ser usadas (tal como yo lo hice, por ejemplo en el post) o hago fotos reales, inclusive hasta de mi y mis preparaciones. Con mi mejor pinta y estilo. Eso sería lo óptimo.

Puede que sea una maravilla haciendo las presentaciones de mis platos (cosa cuyo estudio profundizas cuando eres formado de manera profesional en la cocina). Pero aún así, a veces la cámara no se lleva bien con la imagen real de mi plato.

Así que, existe alguien que sabe de qué color puede ser la vajilla, cuál fondo usar, si poner ingredientes alrededor o qué cantidad de cilantro colocar al caldo para que no desluzca. Justamente eso es un estilista… Da estilo y glamour a la escena que toma el fotógrafo.

Normalmente una buena imagen no se toma de una sola vez y ya. Como las sesiones fotográficas suelen ser costosas, se les saca el jugo. Se hacen diferentes variantes, distintos ángulos de cada composición.

Y entre el estilista, el fotógrafo y el cliente eligen lo que más conviene.

La paciencia en cuerpo y alma. 

Desde luego un estilista fue antes de todo un buen cocinero. Pero su ojo singular y nivel de perfección en el detalle lo hizo especializarse. Según me contó Liselotte a ella la ayudó mucho haber sido artista (de joven bailaba en cuerpos de danza profesionales). Eso le desarrolló una sensibilidad particular. Y luego, también hizo estudios de publicidad y mercadeo.

Consiguió entonces en el estilismo la conjunción de todos sus aprendizajes tal como me pasó a mi con los negocios y la música.

Verla trabajar era maravilloso. O al menos fascinante para mi. Usaba pinzas; se acercaba y se alejaba de la imagen, le daba vueltas para que fuera idéntica a cómo se la había imaginado.

El nivel de concentración de ella y su equipo era total, acompasado y armónico. Y sabías cuando lo había logrado por su pícara sonrisa de niña, casi que orgullosa del resultado de tantas horas de trabajo.

De ella aprendí mucho. Y ahora lo comparto contigo.

Mis aprendizajes de trabajar con una artista así.

En el momento que trabajé con Liselotte tenía un agenda super copada. En realidad no habían tantas personas que se dedicaban a ese oficio en particular. Me atrevería a decir que hoy en día tampoco. Es fácil saber por qué. La conjunción de elementos que hacen tener gran talla y resultados a un estilista es bastante compleja. Lo bueno es, que si resultas consistente en tu trabajo, te buscarán muchísimo.

Si no eran fotos de catálogos de envases para cocina, eran calendarios. También vallas publicitarias, fotos en revistas especializadas, afiches para un lanzamiento de un producto y hasta un comercial de una nueva línea de pizza. Por supuesto, también menúes o decoración de un restaurante. Tanto material y versatilidad no lo hace cualquiera.

Y hoy día, también súper importante en las redes sociales. Y así sin más ni más, lo que aprendí.

  1. Si no puedes ser el único, sé de los mejores.¡Y que todo el mundo se entere!
  2. Enfócate en el área de tu negocio que te da más placer y productividad (por eso de las entregas de facturas y cobros me encargaba yo).
  3. Lleva una agenda organizada y no te sobrecomprometas con clientes. No cumplir se paga caro.
  4. Trabaja en equipo y con energía. La buena vibra es contagiosa.
  5. Si tu profesión es tu pasión, eso vale tanto como tu propia vida familiar. Da espacios para compartir con ellos y reconoce el apoyo que te dan en tu trabajo.

En verdad me parecía un trabajo exigente, pero espectacular. Seguro hasta me habría animado a seguirle los pasos o estudiar fotografía. Aún anda por allí, con su energía intacta Y feliz de sus resultados. Al igual que yo, que pienso que las pasiones tal vez se postergan, pero no se abandonan.

¿Qué pasión quisieras retomar? ¡Déjame tu comentario!

Anuncios

One Reply to “Un estilista de alimentos, ¿Qué hace?”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.